Fundada en el siglo XI al sur del castillo, reconstruida en los siglos XV y XVI en un estilo gótico flamígero, y acabada para el coro en el siglo XVIII, la iglesia San-Sulpicio es una de las más prestigiosas de Bretaña. Dentro, usted descubre la nave labrada en carena de barco volcado, el coro en estilo guijarros del siglo XVIII, las carpinterías Luís XV, los retablos medievales en granito, las vidrieras del siglo XVI, obras del maestro vidriero nativo de Fougères Pierre Symon. A la izquierda de la nave, el retablo dedicado a Nuestra Dama de los Pantanos es uno de los raros retablos medievales en granito conservado en Bretaña, con el de los curtidores que se sitúa en la capilla mortuoria. Por fuera, las esculturas llaman la atención por la fantasía de su inspiración. Usted encontrará la gárgola llamada "el Sátiro" y la escultura de la hada Melusina por encima de la puerta sur de la iglesia.
© Fernando Vargas

 



La estatua Nuestra Dama de los Pantanos procedería del castillo primitivo. Durante la toma de la ciudadela en 1166, aquella virgen que está amamantando hubiera sido tirada por los guerreros ingleses en los fosos circundantes, en los cuales hubiera sido encontrada en el siglo XIV.

 

 

La hada Melusina: la imagen de la hada de pelo largo, con su espejo en la mano, adorna una de las vidrieras de San-Sulpicio. Dio su nombre a una de las torres del castillo. Según la leyenda, Melusina mató a su padre para defender a su madre maltratada. Con castigo de su crimen, fue condenada a transformarse cada sábado en mujer-serpiente. Para mantener el secreto, se refugiaba en un subterráneo del castillo. Sorprendida alguna vez por su marido, permanecería desde entonces en aquel escondite. También, se dice que Melusina echó a volar en un grito y que al alba de los grandes dramas, su aullido resuena todavía por encima de la ciudad de Fougères. 

Informaciones prácticas:
Abierto todo el año, entrada libre.

 



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